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Al fin tengo mi sitio!!

Siempre se dice que el trabajo como autónomo es duro… y lo es. Hay muchas tareas que hacer y, aunque conocemos perfectamente nuestra profesión, hay una gran parte de gestión que nos viene de regalo sorpresa, como la piedra de Sísifo, para hacernos la puñeta.
En mi caso, aparte de las vicisitudes profesionales, he tenido un inconveniente que ha consistido en encontrar donde encajarme…mejor dicho, donde encajar el despacho. El piso en el que vivíamos antes era insuficiente para esto, pero encontramos un hueco en el que permanecí encajonado (literalmente) durante un par de años.
La primera oficina en casa de Asier3d
Pero, cuando crees que esto solo puede mejorar, aparece la sorpresa en forma de bebé reclamando su espacio. Mi despachito, una habitación que era poco mas que un cuarto para las escobas, iba a convertirse en la habitación de Dídac, así que tuve que buscarme un rinconcete a base de mover algun armario, amontonar aparatos informáticos y tratar de ocupar el mínimo espacio en medio del salóncomedorcocina. Ahora la sensación de lunático ya era total, solo me faltaba la escafandra, porque la pose, frente al monitor, en ese espacio tan pequeño, ya era de Neil Armstrong total! Para muestra del encajonamiento os diré que hubo fines de semana con visita familiar en los que, yo estaba trabajando pero, a la hora de comer, silla giratoria, 180º…y a comer! Algo práctico tenía que tener el asunto.
Segunda ubicacion tras mi destierro de la habitación. Encima de desterrado el niño utiliza mi ordenador cuando le da la gana
Mi experiencia lunática ha durado año y medio pero ahora por fin, con el cambio de piso, he logrado una habitación completa para mi solo (Yuhu!) y he montado el despachito que veis en la imagen que ilustra este post (la de arriba del todo). Puede que os parezca un poco austera pero yo estoy encantado. Puedo estirar las piernas, la mesa está despejada y, lo mas importante, puedo cerrar la puerta 😉

Posted in Freelance, Opinión.

5 Comments

    • Mas o menos la tengo a raya y, la verdad, te da otra actitud enfrentarte a echar montones d horas en un escritorio despejado en vez de la leonera en que se suele convertir si te despistas

  1. Hola, Asier, llegué hasta aquí a partir de un comentario que dejaste en el blog de Franck y me ha gustado mucho tu sitio y el trabajo que realizas.
    Leyendo este post no pude evitar comentar porque me sentí totalmente identificada : yo también estoy literalmente encajonada en un rincón de mi piso, con escafandra incluída! jaja…
    Un saludo y enhorabuena por los cambios; ya se lo ve al peque, que sigue tus pasos!

    • 😀 Bueno, a veces adueñarnos de nuestro destino trae pequeños inconvenientes circunstaciales como este. Ahora no tienes sitio pero, vete a saber en unos meses… Lo importante es la satisfacción de saber que estás donde has elegido estar y de ser la capitana de la nave.
      Gracias por el comentario. Me alegro de que te guste mi trabajo :)

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